El Silicon Valley madrileño aglutina a un conjunto
de emprendedores que tienen claro que aquí no es imposible triunfar,
pero reivindican que nuestro país tome nota del barrio californiano, en
el que los emprendedores son casi héroes
Hay quienes, a pesar del oscuro paisaje económico, sí divisan
aquellos brotes verdes de los que hace ya tiempo hablaba la exministra Salgado.
Son jóvenes emprendedores,
una especie en peligro de extinción en España pero que, precisamente por ello,
tiene claro que abandonar el país en busca de un futuro mejor no debe ser su
mejor alternativa. Quieren quedarse en España y crecer para establecer las
bases de un sistema en el que emprender
sea sinónimo de éxito.
En
el
madrileño barrio de Chamberí se
estableció hace algún tiempo este esperanzador foco de talentos que no solo
luchan por sus proyectos, sino que ya han triunfado -y mucho- con ellos. Su
«núcleo duro», un grupo de jóvenes empresarios, decidió crear
Chamberí Valley, una
especie de Silicon Valley más que castizo y que, si en algo puede parecerse al
«valle del silicio», es el empeño y la creencia de sus miembros de que pueden
ser los mejores. No ha tenido que pasar mucho tiempo para que Chamberí Valley
haya logrado convertirse en un gran invernadero de
compañías de base tecnológica que deben gran
parte de su triunfo a la cooperación.