Hay
una parte de España, una parte muy grande, que sufre para no destruir
mucho empleo y no cerrar más empresas. Sin embargo, no podemos olvidar a
esa otra parte, importantísima por representar nuestro futuro, que está
hirviendo, frenética, creando nuevas empresas, o startups, como se dice ahora.
Bajo esta fiebre creadora y estas ganas de sacar un proyecto adelante, en ocasiones los
emprendedores menos experimentados no le dan la importancia suficiente a
los aspectos jurídicos que van a regir la vida de su proyecto, su vida, y que les afectarán probablemente tanto como el resto de las circunstancias a las que se van a enfrentar.
No pretendemos aquí abordar todos los posibles problemas legales, pero sí encender al menos la bombilla de la curiosidad y de la precaución mencionando
algunos aspectos esenciales a la hora de constituir una nueva sociedad,
de forma que no nos llevemos sorpresas no deseadas el día de mañana.
1. Los estatutos, a medida
