Es frecuente ver en los últimos
tiempos como los políticos de turno han permitido que se construya salvajemente
en algunos de los lugares más bellos de nuestra geografía española. Y es que no
se debe tratar de confundir el desarrollo
turístico con el desarrollo
inmobiliario.
Los políticos, sobre todo de ámbito
regional y local, han permitido (o están permitiendo en la actualidad) que se
construya en lugares que son un atractivo para los turistas extranjeros y
españoles. Casos actuales son Cabo
Cope en Murcia (Marina
Cope) o Valdevaqueros
en Tarifa.
Es evidente, a pesar de contar en
muchas administraciones con “supuestos asesores”, la falta de asesoramiento
acerca de las repercusiones futuras que conlleva que desaparezcan lugares
emblemáticos, naturales, salvajes, no explotados, auténticos. Como indica Tomás
Mazón: La masificación, el impacto ambiental y la pérdida de imagen
turística son las consecuencias de un modelo de turismo residencial mal
planificado. O sea, el
turismo residencial es insostenible.
En busca de lo sorprendente