
Cómo abordar la elaboración de la estrategia
es algo de lo que hemos hablado en otra ocasión y dedicamos unos
minutos a revisar los apartados más importantes que debíamos cubrir y,
por tanto, en los que debíamos reflexionar cara a abordar la estrategia
que guiaría nuestra actividad de los perfiles sociales de nuestra marca.
Uno de los mayores problemas que podemos detectar en algunos perfiles
de empresas o marcas es, precisamente, la ausencia de una estrategia que
marque las actuaciones a acometer y, lo más importante, la ausencia de unos objetivos a cumplir y los indicadores de seguimiento.
Es lógico que un plan de actuación tenga fijados unos objetivos que
nos digan a dónde queremos llegar mediante nuestras actuaciones y, claro
está, los objetivos deben ser realizables. ¿Objetivos
realizables? Efectivamente, si bien se suele tender a ser ambiciosos,
nuestros objetivos deben ser coherentes con la situación en la que nos
vamos a mover: situación de partida, contexto, recursos humanos,
herramientas, etc; es decir, debemo fijar algo que seamos capaces de
alcanzar.
Para evaluar el cumplimiento de estos objetivos tendremos que fijar una serie de indicadores (que sean medibles)
que nos sirvan para realizar el seguimiento de nuestras actuaciones y
podamos ver reflejado en ellos la evolución de nuestra relación con los
usuarios de nuestra página en Facebook o los que nos siguen a través de
Twitter. ¿Qué podemos utilizar para realizar estas medidas? Nuestra
compañera Bárbara dedicó, hace algún tiempo, una nota enfocada precisamente en medir nuestra presencia en las redes sociales y nos mostró un interesante conjunto de herramientas con los que poder extraer información sobre nuestra actividad.
¿Y por qué es importante medir nuestra actividad y fijar una serie de indicadores?
Al igual que trazamos “nuestra hoja de ruta” en la estrategia de
presencia en redes sociales, debemos fijar una serie de puntos de
control que sirvan para medir el impacto de lo que hacemos y discriminar si los resultados que estamos obteniendo son los esperados.
Esta comparación entre lo planificado y lo realmente obtenido nos
servirá como base para posibles modificaciones o ajustes en nuestro plan
de actuación y, en casos muy graves, a plantearnos un cambio en nuestra
estrategia.
La definición de los indicadores no es algo a tomar a la ligera
puesto que, seguramente, además de servir para realizar el seguimiento
de nuestro plan de actuación también pueden formar parte del informe de
impacto o de seguimiento que tengamos que presentar a nuestros jefes o a
nuestro cliente. A la hora de fijar nuestros indicadores es recomendable huir de los “valores absolutos”,
es decir, es importante no poner el foco en magnitudes absolutas como
el número de usuarios o seguidores, el número de menciones que nos hacen
o los retweets y acompañar la información de un contexto
que nos permita comparar con los valores del intervalo de observación
anterior (el mes pasado o la semana anterior), evaluar la tasa de
crecimiento de nuestra comunidad o intentar calcular el alcance de
nuestro mensaje a través de la difusión que éste recibe.
Medir es importante para verificar que estamos cumpliendo los
objetivos marcados y, sobre todo, para obtener una idea del impacto del
trabajo que estamos realizando, algo que nunca debemos perder de vista
para poder ajustar nuestras actuaciones y aplicar medidas correctoras en
el caso de no cumplir los objetivos.
Por tanto, antes de dar de alta perfiles en varias redes sociales y
comenzar a escribir mensajes sin ton ni son, hemos de dedicar tiempo a
fijar nuestra estrategia, fijar unos objetivos y definir unos
indicadores (que se puedan medir y calcular) para comprobar que estamos
obteniendo los resultados esperados.
Fuente: Bitelia |
No hay comentarios:
Publicar un comentario